Aumentan los rescates y preocupa el efecto de la guerra en Medio Oriente
En un nuevo episodio de la saga del “private credit” en Estados Unidos, Oaktree Capital Management ha decidido abrir la puerta a los reembolsos de su fondo de crédito privado que cuenta con activos por u$s7.700 millones. Esta decisión marca un contraste con otros gestores que optaron por implementar un “corralito” en los retiros. Este movimiento se da en un momento complicado, donde la guerra en Medio Oriente y las inquietudes sobre el impacto de la inteligencia artificial en la economía global están generando incertidumbre en el sector.
Oaktree permitirá a sus inversores retirar el 8,5% de los activos netos de su fondo, lo que equivale a aproximadamente u$s400 millones. Además, su empresa matriz, Brookfield Corp, aportará alrededor de u$s80 millones de sus propios recursos para asegurar la liquidez necesaria. A través de una carta enviada a los inversores, la compañía destacó que “el entorno actual representa una corrección más que una crisis”.
Por lo general, estos fondos establecen un tope de 5% de los activos netos cada trimestre para evitar que sus inversiones se vean forzadas a la venta. De hecho, otros players del sector como HPS Investment Partners (de BlackRock), Apollo Global Management y Ares Management han señalado que limitar las retiradas es beneficioso para todos.
Larry Fink, CEO de BlackRock, justificó esta postura al afirmar que permitir más retiros sería irresponsable para quienes deciden permanecer en el fondo, ya que estas reglas están claramente definidas desde el inicio.
Por otro lado, Oaktree sigue la línea de empresas como Blackstone y Blue Owl Capital, que se han comprometido a cubrir el 100% de las solicitudes de reembolso.
Siguen los problemas del crédito privado
Desde finales del año pasado, los fondos de capital privado, incluido el crédito privado, enfrentan una ola de reembolsos impulsados por los inversores minoristas. Esta tendencia se acentuó con el inicio del año, que ya estaba marcado por un clima de inquietud general.
Recientemente, el banco UBS alertó que el crédito privado podría enfrentar aún más dificultades, especialmente si un incremento sostenido en los precios de la energía frena el crecimiento a nivel global. Esta situación ha generado nerviosismo entre los inversores, quienes consideran que este tipo de activos podrían convertirse en una amenaza para el sistema financiero mundial.
No obstante, aunque advirtieron sobre los riesgos, también señalaron que para los inversores a largo plazo, estas inversiones aún presentan rendimientos relativamente atractivos y ofrecen beneficios de diversificación. Subrayaron que la selectividad al elegir inversiones se vuelve cada vez más crucial, especialmente cuando se analiza la antigüedad de los préstamos, ya que los de 2021-2022 pueden conllevar un mayor riesgo de impago.
Los inversores también están preocupados por la exposición de estos fondos a empresas de software que podrían ser impactadas por la inteligencia artificial. Según Ivek Bantwal, codirector global de crédito privado en Goldman Sachs Asset Management, en algunos casos estas carteras pueden estar compuestas hasta en un 30% por esos tipos de empresas. Sin embargo, argumentó que, como sus préstamos están en la parte superior de la estructura de capital, están relativamente protegidos ante posibles reestructuraciones.
A pesar de ello, Bantwal reconoció que es importante ser cauteloso con el crédito privado, ya que “no hemos visto un verdadero ciclo crediticio desde la recuperación de la crisis financiera de 2008”. Además, mencionó que muchos nuevos participantes en el mercado no han enfrentado pruebas durante ciclos económicos adversos.
¿Riesgo de contagio?
Aunque las instituciones financieras han alertado sobre ciertas señales de alarma en el sector del crédito privado, se mantienen optimistas al afirmar que el malestar actual no se extenderá a otros sectores de la economía global. Desde UBS, indicaron que los riesgos sistémicos asociados a estos activos están controlados, considerando que los préstamos directos constituyen un segmento relativamente pequeño del mercado crediticio general.
Sin embargo, el volumen sigue siendo significativo, con estimaciones que sitúan el activo del crédito privado alrededor de u$s2 billones. Además, recalcaron que la mayoría de los prestamistas operan con un apalancamiento moderado, cuentan con márgenes de cobertura adecuados y enfrentan limitaciones en términos de riesgos de liquidez.
En consonancia, el analista de Goldman Sachs confió en que el riesgo que los mercados de crédito privado puedan representar para el sistema financiero en su conjunto es mínimo. Explicó que, a diferencia de periodos previos de crisis, el mercado actual está menos concentrado y los u$s1,5 a u$s2 billones en créditos privados están distribuidos entre múltiples interesados, limitando así su interconexión.
De hecho, el apalancamiento en los vehículos de crédito privado se maneja en niveles relativamente bajos, lo que ofrece una estructura que minimiza o limita las retiradas rápidas de los inversores.